Por Quique.
El pentagrama es un símbolo mágico que se viene usando desde la más remota antigüedad. El pentagrama más antiguo que conozco en España se conserva en la Real Academia de la Historia en Madrid y fue hallado en Carrio (Asturias). Se trata de una inscripción sobre pizarra escrita en un lenguaje incomprensible para mi, por lo que supongo que es ibérico antiguo. Dicen que es un conjuro contra la nube de tormenta. Contiene un total de cuatro pentagramas, uno al principio del texto y tres al final. Estos pentagramas están todos trazados de la misma manera, de un solo trazo, empezando abajo a la derecha, subiendo hacia arriba, siendo este dibujo lo que hoy conocemos como "pentagrama de despedida del elemento fuego". Carecen de círculo alrededor. Ignoro si los íberos antiguos conocían la existencia de distintas maneras de trazar el pentagrama y el significado que hoy atribuimos a cada una de ellas, pero este sería el pentagrama que yo usaría hoy en dia para protegerme de una tormenta. La tormenta es poder explosivo de la Naturaleza y los rayos lo mas peligroso de ellas, así que asociarlas al elemento de fuego me parece correcto.
El siguiente pentagrama en antigüedad que conozco se conserva en el Museo Numantino de Soria. Se trata de un pentagrama grabado sobre arcilla, fue hallado en Numancia y corresponde al periodo celtibérico. En este caso, el pentagrama está grabado en solitario, sin ninguna inscripción alrededor, por lo que es dificil hacer conjeturas sobre su significado.
El origen de la figura que conocemos como pentagrama, pentalfa o pentángulo de cinco puntas bien pudo tener su origen fuera de Europa, puesto que sabemos que lo que hoy conocemos como "civilización occidental" se inició en el norte de Africa, pero el uso, estudio y desarrollo de esta figura tuvo su apogeo durante la Edad Media y la península ibérica bien pudo ser el lugar donde tuvo lugar este proceso. Fue figura clave para todas las tradiciones mistéricas de la época, tanto judias, como cristianas y musulmanas y luego retomada por las corrientes esotéricas, mistéricas e iniciáticas del siglo XIX, tras las persecuciones religiosas, y por fin llegó al paganismo moderno.