Hoy es - Número 6 - Año 1

Meditación de la luna


Meditación con mandalas

Por Harwë Tuileva

La palabra mandala significa "rueda", "círculo", en sánscrito, el idioma clásico de la India. Aunque el origen de la palabra es hindú, los mandalas están presentes en todas las culturas del mundo, desde los aborígenes australianos hasta las tribus indígenas de América. Todos los mandalas tienen en común la representación gráfica y estética, normalmente de forma redonda, de motivos de diversa índole.

La finalidad del mandala puede ser estética, aunque por norma general se suele utilizar para acompañar y ayudar a la meditación y la concentración. La meditación con mandalas, tema que nos ocupa aquí, puede darse de diferentes formas:

- Primeramente, un mandala puede ser expuesto en nuestro templo o santuario como símbolo de aquello a lo que queremos llegar, algo en lo que concentrarnos para centrar nuestra meditación. Así, fijamos nuestra visión en el mandala y nos concentramos fuertemente en él, en sus colores y formas, y nos vamos dejando llevar por la visión del elemento que tenemos ante nosotros.

- Por otro lado, tenemos la posibilidad de meditar dibujando o coloreando mandalas. Para este método, se toma una muestra de un mandala de una plantilla, o diseñamos el mandala utilizando nuestra creatividad. Siempre es más interesante la segunda forma, aunque es normal que no siempre estemos en las mismas condiciones creativas y a veces puede resultar más cómodo utilizar una plantilla, de las muchas disponibles en publicaciones o páginas web de internet.

Es preferible que el mandala sea más o menos armónico, estando más aconsejado el utilizar mandalas más bien simétricos. Para el coloreado, se debe empezar a aplicar el color desde fuera hacia dentro, nunca desde dentro hacia fuera. Es común en las personas jóvenes y los niños el querer colorear de dentro hacia afuera, ya que tienden a autoafirmarse ante el mundo. Sin embargo, lo que perseguimos es conocernos a nosotros mismos, empezando por lo más superficial, y llegando a lo interno o lo oculto. Tal es el objetivo que perseguimos con la meditación con mandalas, y tal es como debemos practicar nuestro dibujo.

Recordemos que no todos los mandalas son iguales, así que deberemos usar un mandala cuyos colores y formas sean acordes con el tema central de nuestra meditación. Ante todo, hay que seguir el estado de ánimo de uno mismo y lo que los colores nos evoquen a cada uno: el amarillo puede ser un color alegre para mucha gente, pero para un actor puede significar mala suerte. Por tanto, cada persona debe elegir los colores que, para ella, signifiquen aquello a lo que aspira y que quiere traer a su vida mediante la meditaci


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