Hoy es - Número 6 - Año 1

Divinidad


Brigit, Brighid, Bride, madre de Irlanda

Por Harwë Tuileva

Escribo estas líneas dedicadas a una de mis diosas patronas, Brigit, llamada la excelsa, o "la muy alta" (que es lo que, parece ser, significa su nombre) por los celtas. Es la diosa patrona del fuego, los partos y las artes, siendo considerada como una musa para los poetas y los bardos celtas. A ella le están consagrados los pozos y los manantiales, que se consideran curativos gracias a la acción curadora de la diosa, que también era patrona de los bardos y de los médicos.

En el panteón celta, Brigit es la hija de Dagda y pertenece a los Tuatha de Danann. Recordemos al lector que, en los ciclos irlandeses, los Tuatha de Danann (que literalmente significa, "la tribu de Dana" o "los hijos de Dana") son el pueblo identificado con la ciencia, la luz y las artes. Brigit por tanto mantiene los rasgos identificativos de su propia tribu, como deidad de gran poder. De hecho, mantiene muchas de sus primitivas características solares como diosa del fuego, que es su atributo más frecuente, aunque dichas características podrían considerarse algo "masculinas" para los que tienden a caracterizar a las deidades en términos de género, debido al carácter principalmente activo de la diosa.

Con la llegada del cristianismo a las zonas de influencia celta, la diosa Brigit, muy venerada por el pueblo, pasó a ser considerada como parte de la nueva religión. Así, muchas de sus cualidades se transmitieron a Santa Brígida, especialmente la generosidad de la diosa. De Santa Brígida se dice que era la hija de un druida que había predicho la llegada del cristianismo, siendo después bautizada por San Patricio. Más tarde, fundó la Abadía de Kildare, siendo la única abadesa que podía designar a obispos, con la condición de que éstos fueran orfebres (una curiosa capacidad para una abadesa, y también un curioso requerimiento para los obispos, cuyo origen está en la identificación de la diosa con la herrería y el trabajo artesanal). Brígida se convirtió en "la María de Irlanda", siendo invocada por las mujeres durante el parto, otra de las cualidades que pervivió tras el cambio de religión. Hasta se llegó a decir de ella que era la madrina de Jesucristo.

También su fiesta, Imbolc, que antaño fuera un ritual para animar al sol a "crecer" en luz (nótese el carácter solar de la diosa), se convirtió en la "Candelaria", una fiesta en la que se celebraba la purificación de la Virgen María, 40 días tras el nacimiento de Cristo, que, como sabemos, se celebra en el solsticio de invierno.

Incluso se mantuvo el culto al fuego de la diosa en su santuario de Kildare, como ya hemos dicho, más tarde abadía, donde durante siglos se veneró su llama sagrada, que más adelante fue cuidada única y exclusivamente por monjas. En el año 1220, un obispo, enfadado por la política antimasculina de las monjas de la Abadía, consideró que las monjas estaban subordinadas a los sacerdotes, e hizo que un cura se hiciera cargo de la Abadía. El sacerdote acabó muriendo incinerado, razón por la cual el obispo declaró que el culto era pagano y que quedaba prohibido. Pero la llama se volvió a encender y duró hasta el reinado de Enrique VIII (1509-1541). El fuego sigue encendido hoy, ya que las hijas de la llama (nombre antiguo que se le daba a las 19 jóvenes sacerdotisas que mantenían el fuego encendido, y que reciben hoy las monjas que se encargan de su cuidado) volvieron a encenderlo en 1993.


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